Bodega

El ojo experto: señales de una pieza bien conservada.

El jamón ibérico es uno de los mejores productos gastronómicos que nos podemos encontrar. Sin embargo, lograr que conserve todas sus características una vez empezado no es tan fácil.

A la hora de disfrutar de tu jamón o paleta entero, es importante que estés alerta y tengas en cuenta las características de la pieza para asegurarte de que sigue en buen estado y es apto para consumirse. Pero ojo, no solo entra en juego el sentido del gusto. Presta atención:

Vista

La vista nos ofrece alguna de las señales más fáciles de identificar. El jamón ibérico debe tener un color uniforme, con tonos rojos y rosados. La carne debe mostrar un aspecto brillante, sin manchas, y relativamente seca (pero no reseca).

Si observas que tu jamón tiene manchas blancas o grises que indiquen presencia de moho, ya no es apto para el consumo. Quizás estas manchas estén solamente en una zona, pero puede haberse extendido por toda la pieza y todavía no ser visible.

Olfato

Seguro que te ha venido a la mente el olor tan característico de los jamones y paletas ibéricas. Ese aroma profundo con notas dulces es propio de las piezas ibéricas pero, si notas un olor agrio, ácido o con notas de amoniaco, significa que la pieza ya no se puede consumir.

Sucede igual que con el moho, si una parte desprende un olor desagradable, aunque no logres identificarlo en toda la pieza, es hora de desecharlo.

Tacto

Presta también mucha atención a la textura. Si observas zonas especialmente húmedas o pegajosas, puede indicar que ha comenzado a descomponerse.

La textura de un jamón ibérico debe ser firme pero no rígida. Tienes que ser capaz de presionar con los dedos y lograr que se hunda un poco la carne pero sin dejar marcas profundas.

Si notas que está excesivamente firme, puede ser que simplemente esté reseco y, aunque en ese caso, sigue siendo apto para el consumo, no va a ofrecer el mejor sabor. Es una buena opción para cocinar y aprovechar el producto.

Gusto

Quizás el sentido del que más nos fiamos a la hora de decidir si consumir o no un alimento. A lo mejor no has advertido ninguna marca ni olor extraño en tu pieza ibérica, pero a la hora de comerlo notas un sabor desagradable.

Los jamones ibéricos tienen un sabor muy característico, intenso pero con matices dulces, tiene un punto salado perfecto y equilibrado. Pero si notas un sabor amargo o ácido, fermentado o rancio, significa que ya no se puede comer.


Productos Don Ibérico

Nuestra recomendación personal es que, aunque somos conscientes de la magia que ofrece tener la pieza entera en casa y disfrutar de jamón recién cortado cuando queramos, compres la pata siempre y cuando vayas a comerla rápido y sepas cómo conservarla.

En tu proveedor de confianza de Don ibérico podrás disfrutar de todas las versiones del producto:

  • Envasado al vacío cortado a cuchillo: perfecto si no sois mucha gente en casa o vais a tardar en terminar la pieza.
  • Por supuesto, te enviamos los huesos y migas del jamón para que puedas aprovechar todo el producto y disfrutar de tus recetas estrella con un toque ibérico.
  • Pieza entera: jamón o paleta, tu eliges. Y si no tienes, también te ofrecemos la opción de comprar tu jamonero y cuchillos para que disfrutes de ella como mereces.
  • Pieza deshuesada: más fácil de almacenar que la pata entera y más versátil que los sobres. Perfecta para consumir en lonchas, en tacos y cocinar con ella. Ideal para restauración.


Y tú, ¿qué eliges?

Torna al blog

Lascia un commento